jueves, 30 de abril de 2020

Capítulo 06- Sobre colaboraciones, colegas y otras yerbas-Miguel Dorelo


No voy a negar que la ansiedad fuera el rasgo distintivo de estos días. Luego del relato/carta de Ana Caliyuri para con Gregoria, no veía la hora de que ésta respondiera.
Demoró un poco, pero al fin se presentó.

—Hola. —Fue su escueta presentación. Noté un tonito medio raro en su voz. Bueno, en realidad no es una “voz”; tampoco algo parecido a eso que suelo describir en mis relatos, robado de otros escritos, claro. Lo de la “comunicación telepática”, digo. No sé como describir nuestros contactos, nuestros diálogos, pero es algo a mitad de camino entre la telepatía y lo oral.
—Como va— Fue mi respuesta pretendidamente “descontracturadora”.
—Bien. Acá ando.
—No muy entusiasmada con entablar una conversación…
—Sigo la línea de los acontecimientos…
— ¿Línea de los acontecimientos? No entiendo.
—Como todos los hombres; no entienden cuando no les conviene entender.
—Tenés un día feminista, parece.
— Y vos un día de pelotudez aguda. Yo leo el blog, además de ser el alma mater y principal realizadora del mismo.
— ¿Y? Fijáte que no te estoy discutiendo lo de “alma mater”, etc Sigo sin comprender.
—Sí que entendés Bien entendés. Estoy refiriéndome a lo de tu “invitada”. Ana creo que se llama.
—Ah, eso. Ahora la que se hace la tonta sos vos. No “creés” que se llame Ana, sabés que se llama Ana. Está hasta su biografía. Ya habíamos hablado de que debíamos invitar a otros y otras a sumarse a este proyecto. Ana, una gran escritora, fue la que se animó primero.
—Ajá. Lo admito. Está bien, pero…
— ¿Pero qué? ¿Te molesta que haya sido una mujer la que rompió el hielo? ¿No serán celos, no?
—Te estás superando en lo pelotudo. Yo no celo. Solo me hizo ruido un par de cositas.
— ¿Cómo cuáles?
—Me describe como una especie de dictadora, con un aparente apetito desaforado: pide que no te “fagocite”. Tampoco me hizo mucha gracia la mención a las griegas culo con rosca sobre las que ya cumpliré con lo de sacarles los trapitos al sol tal como te prometí. En fin, no niego que también me gustó lo de querer ser mi amiga. Lo de tomar mate no voy a dar señales si los tomo o no. Un poco de misterio siempre viene bien. En síntesis, creo que me tomó un poco de sorpresa su carta, pero creo que nos llevaremos bien. ¿Algún otro tema para hoy?
—Tenía pensada una nueva modalidad para dar un servicio extra a los lectores/as: mientras charlamos sobre tu mundo, el de las escritoras y escritores y, por qué no, del mundo del resto de los mortales: sería algo así como ahondar sobre los procesos creativos literarios con ejemplos concretos de las formas de inciarlos y sus resultados finales.
— ¿Y cómo sería eso?
—Arrancar desde cómo surge la inspiración, el detonante de la idea y luego adosarle el relato o poema resultante.
—Me parece una buena idea ¿Cuándo empezamos?
—Otro día. Por ahí en el próximo capítulo. Hoy ya se hizo muy largo y los lectores se van a rajar.
—Dale. Hasta la vista, baby.
—Chau, Terminator.

Veremos cómo resulta la nueva modalidad. De paso, ya que Gregoria me dio el visto bueno, aprovecho para ofrecer algunos de los relatos que andan dando vuelta por mis archivos.

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