miércoles, 8 de abril de 2020

Capítulo 05- Talento propio, talento ajeno-Miguel Dorelo


Hace varios días que no tengo noticias de Gregoria. No recuerdo haber dicho nada que la ofendiera, pero con ella nunca se sabe. Recordemos que además de ser mi musa es mujer…

—Ahora sí. Nada mejor que un buen sueño reparador.
— ¿Sueño reparador? Hace una semana que no te me aparecés…
— ¿Y? No soy tu empleada. Además yo no me “aparezco”, te hago el favor de presentarme de vez en cuando para ayudarte a que puedas hilvanar más o menos coherentemente alguna frase.
—No discutamos. ¿Te acordás en donde habíamos quedado antes de que te me durmieras?
—Y dale… ¡No soy de tu propiedad! Tenía sueño ¿Qué es eso de “te me durmieras”? Igual, no me acuerdo ¿En qué estábamos?
—Me estabas por explicar cómo es que funciona lo de los grados de calidad literaria entre los distintos escritores y escritoras. Yo te pregunté si era por talento implícito de cada individuo o si la musa que nos tocaba en suerte, bueno en mi caso eso de “suerte” es una manera de decir, tiene mucha influencia.
—La acotación está de más. Pero no la hagamos larga. Ya te expliqué que todo se elabora en conjunto; la capacidad del que decida dedicarse a las letras, las circunstancias y mi inspiración. Las musas no hacemos milagros. Necesitamos un mínimo de talento del individuo.
— ¿Siempre es así?
—No. A veces el escritor se corta solo.
— ¿Por ejemplo?
—La frase machista con la que empezaste este capítulo. La que pusiste en cursiva. Por lo general no nos involucramos en los prólogos.
— ¿Y podría pasar que escriba todo un relato sin que intervengas?
— Podría. Pero el resultado estaría acotado a tu talento. No te aconsejo que vuelvas a practicarlo.
— ¿Qué vuelva a practicarlo? ¿Y cuando hice eso?
—Varias veces.  Releéte. Verdaderos atentados a la literatura. Si querés te marco los cuentos, y sobre todo los “poemas”, en los que no tuve participación alguna.
—Está bien, Dejá. Concretemos que se nos cansan los lectores. ¿Por qué existe tanta diferencia de calidad literaria entre los que nos dedicamos a esto, eh?
—Describíme “calidad literaria”. Realmente no existe tal cosa. Existen eso sí, distintas maneras de que el lector se interese en un relato, influyendo en eso el talento del que escribe, pero también  la capacidad de entendimiento, de captación del que lee lo escrito. Y la capacidad de la musa para potenciar la escritura, desde ya. Es cierto que un buen cuento, una buena novela o un buen poema deberían tocar cuerdas sensibles del que se embarque en ese viaje tan apasionante de navegar por un libro, pero no hay nada concluyente al respecto. Hay lugar para todos, el talentoso y el entusiasta. Bah, eso es lo que nos enseñan en la escuela para musas, pero no sé si estoy tan de acuerdo.
— ¿Escuela para musas? ¿Ustedes estudian para ser musas? La puta madre…
— ¿De todo lo que te expliqué te quedaste con esa parte? A veces me desorientás…Mejor terminamos por hoy.
—No te enojes. Es que me interesa sobremanera saber más de vos…Y también sobre como trabajás, claro.
—Hagamos una cosa: en la próxima charla te doy ejemplos concretos de cómo trabajamos con respecto a cada tipo de individuo asignado.
— ¿Individuo asignado?
—Individuo asignado. Así llamamos a cada uno de ustedes. Nos vemos…

Y desapareció. Siempre lo mismo. Cuando se está poniendo interesante, se va. Mujeres.
Espero que esta vez reaparezca pronto.

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