No voy a negar que la ansiedad fuera el rasgo distintivo de estos días.
Luego del relato/carta de Ana Caliyuri para con Gregoria, no veía la hora de
que ésta respondiera.
Demoró un poco, pero al fin se presentó.
—Hola. —Fue su escueta
presentación. Noté un tonito medio raro en su voz. Bueno, en realidad no es una
“voz”; tampoco algo parecido a eso que suelo describir en mis relatos, robado
de otros escritos, claro. Lo de la “comunicación telepática”, digo. No sé como
describir nuestros contactos, nuestros diálogos, pero es algo a mitad de camino
entre la telepatía y lo oral.
—Como va— Fue mi respuesta
pretendidamente “descontracturadora”.
—Bien. Acá ando.
—No muy entusiasmada con entablar
una conversación…
—Sigo la línea de los
acontecimientos…
— ¿Línea de los
acontecimientos? No entiendo.
—Como todos los hombres; no
entienden cuando no les conviene entender.
—Tenés un día feminista,
parece.
— Y vos un día de pelotudez
aguda. Yo leo el blog, además de ser el alma mater y principal realizadora del
mismo.
— ¿Y? Fijáte que no te estoy
discutiendo lo de “alma mater”, etc Sigo sin comprender.
—Sí que entendés Bien
entendés. Estoy refiriéndome a lo de tu “invitada”. Ana creo que se llama.
—Ah, eso. Ahora la que se hace
la tonta sos vos. No “creés” que se llame Ana, sabés que se llama Ana. Está
hasta su biografía. Ya habíamos hablado de que debíamos invitar a otros y otras
a sumarse a este proyecto. Ana, una gran escritora, fue la que se animó
primero.
—Ajá. Lo admito. Está bien,
pero…
— ¿Pero qué? ¿Te molesta que
haya sido una mujer la que rompió el hielo? ¿No serán celos, no?
—Te estás superando en lo
pelotudo. Yo no celo. Solo me hizo ruido un par de cositas.
— ¿Cómo cuáles?
—Me describe como una especie
de dictadora, con un aparente apetito desaforado: pide que no te “fagocite”.
Tampoco me hizo mucha gracia la mención a las griegas culo con rosca sobre las
que ya cumpliré con lo de sacarles los trapitos al sol tal como te prometí. En
fin, no niego que también me gustó lo de querer ser mi amiga. Lo de tomar mate
no voy a dar señales si los tomo o no. Un poco de misterio siempre viene bien.
En síntesis, creo que me tomó un poco de sorpresa su carta, pero creo que nos
llevaremos bien. ¿Algún otro tema para hoy?
—Tenía pensada una nueva
modalidad para dar un servicio extra a los lectores/as: mientras charlamos
sobre tu mundo, el de las escritoras y escritores y, por qué no, del mundo del
resto de los mortales: sería algo así como ahondar sobre los procesos creativos
literarios con ejemplos concretos de las formas de inciarlos y sus resultados
finales.
— ¿Y cómo sería eso?
—Arrancar desde cómo surge la
inspiración, el detonante de la idea y luego adosarle el relato o poema
resultante.
—Me parece una buena idea
¿Cuándo empezamos?
—Otro día. Por ahí en el
próximo capítulo. Hoy ya se hizo muy largo y los lectores se van a rajar.
—Dale. Hasta la vista, baby.
—Chau, Terminator.
Veremos cómo resulta la nueva modalidad. De paso, ya que Gregoria me
dio el visto bueno, aprovecho para ofrecer algunos de los relatos que andan
dando vuelta por mis archivos.